El intocable (Untouchable, 1935), primera novela de Mulk Raj Anand, escrita en inglés, narra un solo día en la vida de Bakha, un joven “intocable” de apenas dieciocho años, y ofrece un retrato contundente de la crueldad y la desigualdad social en la India de la década de 1930. Durante siglos, los dalits han padecido una profunda discriminación social, política y religiosa debido al sistema de castas hindú; por ello, la identidad de Bakha —el protagonista— aparece completamente oprimida y fracturada.
Bakha se encarga habitualmente de limpiar las letrinas de su barrio, pero ese día también debe barrer las calles de la ciudad en lugar de su padre, ya anciano, quien finge estar enfermo para descansar. Cuando sus tareas se lo permiten, Bakha juega al hockey con sus amigos Ram Charan y Chota.
Bakha aspira a cambiar su destino; por eso comienza a vestir ropa usada de los ingleses e incluso considera pedir a unos niños del barrio, hijos del babu, que le enseñen a leer. “Era un hombre de casta baja que parecía limpio” (p. 18).
La novela describe la violencia, la discriminación y el abuso desde sus primeras páginas:
El barrio de Bakha está segregado del resto de la ciudad. Los intocables viven en chozas de barro levantadas sobre un estercolero convertido en “una ciénaga que desprendía un hedor insoportable” (p. 9).
La jerarquía social y los abusos se manifiestan tanto entre los miembros de las cuatro castas hindúes (brahmanes, kshatriyas, vaishyas y shudras) y los intocables, como también dentro del propio grupo de los descastados (avarna). Entre ellos existe una escala interna en función de la pureza del trabajo que realizan: los que trabajan el cuero, los que lavan la ropa, los barrenderos… Los hindúes evitan cualquier contacto físico con los considerados inferiores, pero también se observa cómo Gulabo, la lavandera y madre de Ram Charan, se siente superior a Sohini, la hermana de Bakha, barrendera. La mira con desprecio y la insulta mientras ambas imploran que alguien “puro” les dé agua del pozo.
El abuso y la violencia verbal también forman parte del ámbito intrafamiliar. Lakha, padre de Bakha, ha sido víctima de maltrato a lo largo de su vida y, ahora, reproduce ese ciclo al golpear e insultar a sus propios hijos. De joven, arriesgó su vida suplicando a un médico que atendiera a Bakha pero, con los años, se ha vuelto insensible y egoísta. Ese día es incapaz de sentir compasión por el sufrimiento de su hijo. Ha asumido su condición de “intocable” hasta el punto de interiorizar el discurso de la clase dominante. Acepta el abuso e incluso se burla del deseo de Bakha de convertirse en un sahib. Por su parte, Gulabo también recurre a los insultos hacia su hijo Ram Charan. Sohini sufre la marginación derivada de su casta y la violencia de género.
Bakha sale de los límites de su barrio y deambula por la ciudad. En un momento de distracción, absorto en su ensoñación, olvida anunciar su paso cerca del templo y recibe una bofetada por su “negligencia” al no evitar el contacto físico con las castas superiores. Siente una profunda pena por sí mismo y no sabe cómo encajar el golpe tremendamente injusto. Este acto violento, sumado a los continuos insultos y la humillación de tener que recoger su pan del suelo, lo deja traumatizado: siente miedo por lo que pueda suceder; su mente se llena de pensamientos en bucle; camina sin rumbo y es incapaz de retomar sus obligaciones; le repugna la comida; no encuentra un lugar donde esconderse para digerir el mal trago y se queda paralizado cuando otras personas muestran amabilidad hacia él —como el havildar que le regala el palo de hockey o el misionero que se le acerca para evangelizarlo—.
Bakha realiza su trabajo como una sombra: invisible, imperceptible. Podemos imaginar que la experiencia y la perspectiva de su comunidad no difieren mucho de la suya. En esta novela, la violencia no se limita al ámbito doméstico; es también pública y estructural. Se adueña del espacio —el pozo, las calles, el templo— y del discurso que, durante siglos, condenó a los mismos a una profesión heredada, la explotación y la marginalidad.
El libro concluye con un atisbo de esperanza, encarnado en el mensaje de Mahatma Gandhi contra la rigidez del sistema de castas y en defensa de los harijan (“hijos de Dios”), un término excesivamente paternalista para referirse a los avarna y adivasis (pueblos tribales). Aunque Gandhi abogaba por liberar a los harijan, no pretendía erradicar por completo el sistema de castas, sino transformarlo para eliminar la “mancha” de la intocabilidad.
En la India posterior a la independencia, la intocabilidad fue abolida oficialmente gracias a figuras como B. R. Ambedkar (1891–1956), uno de los padres de la Constitución india, líder de los dalits (“oprimidos”, como se autodenominan) y fundador del movimiento dalitutva.
Si bien a lo largo de la novela el narrador omnisciente adopta la perspectiva de Bakha, en el desenlace introduce un tono más reflexivo e intelectual, dando voz a los discursos de los líderes políticos involucrados en el proceso independentista.
Untouchable. Hutchinson International Authors (1947).
El intocable. Amaranto (2002). Trad. María Teresa de los Ríos.

Narrativa india contemporánea.
